Blog de la domus y la vida familiar en la antigua Roma

miércoles, 9 de febrero de 2011

Atrio, centro activo del hogar romano


Esta foto tomada en el verano de 2008 corresponde al atrio de la todavía poco conocida Villa San Marco en Castellammare di Stabia, cerca de Pompeya. Es una espléndida villa romana que permite conocer cómo eran realmente las casas en las que los nobles romanos pasaban sus horas de ocio cuando no residían en Roma. A pesar de no estar totalmente excavada, se puede visitar varias habitaciones, la cocina, las termas, los jardines con piscina y ninfeo, además del atrio con el lararium.


Atrio Casa del poeta trágico, Pompeya
La domus romana tiene su origen en la casa itálica. Este tipo de residencia giraba en torno al atrio (atrium), lugar central de la casa donde la familia realizaba sus actividades domésticas. El atrio consistía en un espacio cuadrado cubierto con un tejado con una abertura en el centro (compluvium) que dejaba pasar la luz y al mismo tiempo permitía la entrada de la lluvia que caía en un depósito (impluvium) que servía para abastecimiento de agua para el hogar.


Impluvium en Paestum
Originalmente el fuego del hogar y la cocina se encontraban allí, por lo que el humo salía por el compluvium, de ahí que se considere que el nombre de atrium pueda derivar de ater (negro en latín), por el hollín y el humo que ennegrecía las paredes. El agua de lluvia se depositaba en una cisterna bajo el pavimento de la estancia y se sacaba por medio de un brocal de pozo, puteal. Cuando los acueductos hicieron posible la llegada de agua  a las casas y a las fuentes públicas, el impluvium pasó a ser meramente decorativo y  empezó a adornarse con fuentes y estatuas.

Junto al puteal y al borde del impluvium se hallaba el cartibulum, una mesa de mármol, donde según Varrón se solía exponer la vajilla para recordar los tiempos en que los romanos solían cocinar y comer en el atrium:

"Una segunda mesa para cacharros era de piedra, un rectángulo oblongo con un pedestal; se llamaba cartibulum. Cuando yo era niño solía situarse en las casas cerca del compluvium en el atrio, y se ponían las vajillas de bronce encima." (De lingua latina, 5, 125)


Arca,  Museo Zaragoza
En el atrio podía encontrarse el lararium, santuario doméstico de los dioses lares; el arca, caja donde se guardaban los objetos valiosos de la familia; las imágenes de los antepasados (imago maiori) en armarios.
El atrio tenía, además de la función de distribuir las estancias de las casa, la de servir de lugar de espera para los clientes que venían a cumplir con la obligación de la salutatio con el señor.
La decoración del atrio, pinturas murales y elegantes columnas permitían al propietario mostrar su riqueza y gusto artístico: 

"Se accedía a un magnífico atrio en cuyos ángulos se alzaban columnas que sustentaban estatuas representando a la Victoria....en el centro una estatua de Diana en mármol de Paros....Por detrás de la diosa se representaba una roca en forma de gruta... Por los bordes de las rocas pendían frutos y racimos finamente esculpidos... En medio del follaje se veía un encorvado Acteón acechando a la diosa" (Apuleyo, Metamorfosis, l, 2)


Atrio corintio, Herculano
 Para regular la luminosidad, la temperatura y la ventilación se utilizaba un toldo, velum, que protegía del calor y del frío, sin impedir la entrada de luz y aire. Podían ser toscos de pelo de cabra, aislante de corrientes e impermeable, o más elegante, confeccionado con telas más exquisitas, como el descrito por Ovidio en el libro X de las Metamorfosis: 

"... como cuando un toldo púrpura tiñe de sombras simuladas los albos atrios."

En el centro del antiguo atrio romano, el atrio toscano, no había columnas. Su aparición fue posterior debido a la  influencia helenística, y supuso, además de una evolución estética una mejora estructural. La introducción de las columnas pudo proporcionar una menor presión en los muros y la reducción del espacio abierto del compluvio. El aumento de la amplitud de los pórticos y la paulatina supresión del funcional impluvium dio como resultado la desaparición del atrio tradicional y la incorporación del peristilo como nuevo núcleo de la casa en la época imperial.