Blog de la domus y la vida familiar en la antigua Roma

domingo, 4 de septiembre de 2011

Balneum, el baño de la domus romana

Maximiano en el baño, Piazza Armerina
"Viene luego una estancia amplia y espaciosa destinada a los baños de agua fría, y que contiene dos piscinas de forma circular, enfrente la una de la otra, que parecen haber surgido de forma natural y que son bastante grandes si se tiene en cuenta la proximidad del mar. Allí encontramos también la sala para las friegas de aceite, el horno que calienta el agua y los baños templados, seguidos de dos habitaciones muy agradables, pero sin llegar a ser suntuosas. Contigua a ellas se halla una maravillosa piscina de agua caliente desde la que los bañistas ven el amar. no lejos de allí hay una sala para jugar a la pelota, la cual durante las últimas horas del día recibe un sol muy cálido." (Plinio, Epis. II,17)

Desde principios del siglo III a.C., y por influencia griega y con la aparición de las termas públicas los romanos más adinerados empezaron a introducir baños privados en sus casas.
Con la construcción de los acueductos y a la mejora de las obras públicas se hizo accesible el uso de agua para todos y su calentamiento para el baño. Los propietarios de las grandes villas ubicaban éstas cerca de los cauces de los ríos.




Atrio de los baños, Villa San Marcos, Stabia
El baño privado o balneum pudo en un principio haber consistido en una bañera aislada, hecha de distintos materiales, o  una  de obra encajada en una habitación. Cuando estos baños se hicieron más amplios y suntuosos se incorporaron más salas. En las postrimerías del imperio cuando se produjo la extensión de los latifundios y las grandes villas, los ricos propietarios instalaron baños impresionantes en sus mansiones, puesto que el acceso a las termas públicas ya no era posible, debido a que su residencia permanente estaba ya en el campo.

En las villas rurales podía encontrarse el atrio con un impluvium central que daría paso al apodyterium, sala donde el bañista se desnudaba y colocaba sus ropas en hornacinas o estanterías en la pared. Adosados a la pared podía haber bancos para sentarse. 
"Viene, a continuación, el vestidor de los baños, una habitación grande y alegre, y sigue a ésta la estancia destinada a los baños de agua fría, en la que hay una piscina amplia y umbría. Si deseas tener mayor espacio para nadar o hacerlo en un agua más templada, dispones para ello de otra piscina en un patio adyacente, y junto a ella tienes un pozo en el que puedes refrescarte luego, si no te agrada la tibieza del agua." (Plinio, Epis. V, 6)


La siguiente sala normalmente era el frigidarium, donde se tomaba baños de agua fría tras haber realizado ejercicios físicos o después de haber pasado por las salas de baños calientes. En las casa donde el espacio era más reducido se pudieron unificar el apodyterium y el frigidarium.


Piscina, Villa de Minori, Italia
Los propietarios de las grandes villas romanas solían construir piscinas donde relajarse tras la práctica de algún ejercicio físico o deporte, y compartir horas de ocio con sus invitados. En la Historia Augusta encontramos una cita sobre el emperador Alejandro Severo: 
"Después de leer se dedicaba al ejercicio, juego de pelota, correr o algo de lucha suave. Entonces, tras untarse el mismo con aceite, se bañaba, pero raramente en un baño caliente, porque siempre usaba una piscina, permaneciendo en ella alrededor de una hora".

La presencia de una piscina (natatio) en las que podía tomarse un baño hace suponer que no siempre se incluiría una sala específica para tomar baños de agua fría.

El tepidarium era una sala intermedia entre el frigidarium y el caldarium que servía para adaptarse a la diferencia de temperatura de estas salas.En algunos casos sería posible tomar un baño de agua templada, aunque mayormente esta sala carece de lugar para el baño. El tepidarium pudo haber aprovechado su cercanía a salas calefactadas para recoger calor.



Piscina trilobulada, Casa de Hippolitus, Alcalá de Henares

"A la estancia de los baños de agua fría está adosada la de los baños de temperatura intermedia, sobre la que la luz del sol cae con mucha generosidad, si bien ésta cae con mayor generosidad aún sobre la habitación de los baños de agua caliente, dado que ésta sobresale respecto al resto de la villa. En ella hay tres piscinas: dos expuestas al sol, y la tercera un poco más retirada, lejos de la influencia directa del sol, pero no lejos de la luz." (Plinio, Epis. V, 6)

La última sala en la que se tomaba un baño caliente era el caldarium. Esta estancia se calentaba con un horno (praefurnium) o dos, sobre los que se disponía el alveum (gran bañera) para mantener la temperatura del agua elevada. El bañista accedía a su interior  por unos peldaños que, a su vez, podían servir de asiento.

"En este paraje se alza el cuarto del baño caliente, al que está anexa la cámara de los perfumes, de idénticas dimensiones, descontada la amplia bañera semicircular, donde el agua hirviendo cae a borbotones tras haber circulado por el dédalo de alambicadas cañerías de plomo empotradas en los muros. En este salón calefacto parece siempre mediodía, y es tal la abundancia de luz en su interior, que obliga a las personas púdicas a recordar que son algo más que hombres desnudos." (Sidonio Apolinar, Ep. 2.2)



Mosaico con unctores, Piazza Armerina, Sicilia
Un labrum, especie de lavabo grande, que podía estar en el centro de la estancia, permitiría a los bañistas refrescarse para aliviar el calor de la sala. Desde aquí volvería el bañista al frigidarium antes de vestirse y abandonar el balneum.
Los romanos solían practicar algún ejercicio gimnástico antes de entrar en los baños. Asimismo se untaban con aceite que retiraban con un strigilus y también gustaban de recibir masajes. Estas actividades podrían realizarse en el apodyterium o en el tepidarium, aunque en caso de baños amplios había una sala específica para tal uso, el destrictarium, donde había esclavos dedicados a realizar esta labor.

El balneum doméstico fue un espacio público dentro de la domus que se convirtió en símbolo del poder y la riqueza del propietario que manifestaba su status ante sus invitados con la ostentosa decoración de sus baños, que solían decorarse con pinturas murales, ricos mosaicos y variedad de materiales, como el mármol.


Caldarium, Villa Poppea, Oplontis
 "Qué diré de los baños de los libertos? ¡Qué cantidad de estatuas, de columnas que no sujetan nada, solo construidas para decorar y gastar dinero! ¡Y qué masas de agua cayendo de nivel a nivel! Nos hemos hecho tan ostentosos que no tendremos más que piedras preciosas sobre las que caminar! (Séneca, Ep. 86)








No hay comentarios:

Publicar un comentario